31 de enero del 2026

Mi cuerpo de traiciona

Detesto no poder detenerme cuando hablo. Siempre digo de más, me revelo con cada palabra que sale de mi boca. 

Debía callarme, no debí preguntar por ti, no debí mostrar siquiera interés por tu vida. Sin embargo, mi cuerpo es mi peor enemigo, hace lo que quiere sin importar las consecuencias. 

Después de vi con ella, quería caminar rápido, quería correr para poder evitarte. En serio lo intenté, pero mis piernas sin condición física no dieron lo suficiente para ello. Me viste. Escuché que me llamaste, pude fingir que no escuché y seguir mi camino, me disculparía después con una excusa tonta, pero mi cuerpo fue más veloz y se detuvo Incluso me acerqué a ustedes como si no me doliera el corazón verlos juntos. 

Hablamos un rato, fingí que todo estaba bien y seguí con mi vida con un vacío extraño. Ese día había soñado algo, tú me elegías a mí en lugar de a ella. Me sentí culpable por ella, pero feliz de tenerte a mi lado aunque fuera en un sueño. 

Caminé pensando en las coincidencias. Ese día te había visto dos veces cuando ni siquiera te veo una. Supongo que mi cuerpo lo vio como una invitación a estar contigo. No, debo alejarme, me intento recordar una y otra vez el peligro que supone estar cerca de ti. 

Tonto cuerpo que se niega a obedecer y hace lo que le place. Si eso pudiera hacer mi corazón... Si tan solo pudiera borrar estos sentimientos que no me dejan en paz. 

Mi cuerpo me traiciona cada que te veo porque no puedo evitar acercarme con alegría. Me traiciona cada segundo que pienso en ti y cuando creo un sin fin de escenarios cursis que nunca verán la luz.

Me traiciona y yo soy tan débil que no lo puedo controlar. Le hace creer a mi corazón que existe la esperanza, que esos pequeños gestos de amabilidad significan más de lo que son. Que tal vez tú sientes algo por mí y tu cuerpo te traiciona también. Es tonto y lo sé. Tú la quieres a ella y tienes total control de tu cuerpo. En cambio yo paso tardes enteras soñando.

Estoy cansada de mi cuerpo y de no tener la fuerza de dejarte ir. Es agotador emocionarme para después recordarme que cualquier idea loca no va a existir.

Mi cuerpo me traiciona y lo peor es que a veces disfruto que lo haga.

Sarah Elizabeth

Reflexión

¿Les ha pasado que cuando están enamorados pierden el control de su cuerpo? 

Yo normalmente soy una persona que controla muy bien sus reacciones. No siempre fue así. Esa habilidad llegó una noche, en una fiesta. Cuando mi pareja hizo un comentario que se podría decir me dejó en ridículo. Todos nos miraban y yo me limité a fingir que no me había dolido. Estoy segura de que todos sentían la tensión entre nosotros, pero fingían que no estaba allí. Yo me controlé tan bien que me pregunté si mejor debía volver actriz.

Desde entonces desarrollé esa habilidad. Admito que no siempre funciona, su debilidad es mi boca que habla sin pensar y poco después se arrepiente. Sin embargo, he logrado controlar cada vez mejor mi cuerpo y de alguna forma mis palabras.

Aunque últimamente hay algo que debilita ese control. Supongo que es más difícil controlarse cuando me dejé llevar en la mentira por tanto tiempo. Cree un escenario tan perfecto que parece salido de una novela romántica y ahora me encuentro atrapada en él. Sé que es falso, que entre nosotros no hay más que una amistad. Sin embargo, me acostumbré a refugiarme en esa historia imposible de amor, que olvido que eso ya terminó. 

No puedo decir que me enamoré, sé que no es así. Solo me divertía el ligue y la tensión que se podía crear. También se sentía bien imaginar que alguien sentía algo por mí, aunque sé que todo eso es producto de mi mente. 

Escribí varios escritos fingiendo que era él quien los escribía. Era la perspectiva que quería que tuvieran de mí. Me quería sentir deseada y era fácil dejarse llevar por esas fantasías. 

Nunca intenté cruzar la línea. Ni siquiera me acercaba mucho a él. Por eso me sorprende que ahora, que es verdaderamente imposible, más que nunca quiera hacerlo. 

Es muy frustrante. Creo que es porque ya me acostumbré tanto a ver todo esto como una novela, que se me olvida que en la vida real nunca hubo nada entre nosotros. Además, no puedo olvidar que ahora hay emociones reales en juego y una persona sin culpa que podría salir lastimada si llega haber un malentendido. 

Por eso sé que lo correcto es alejarme y dejarlo allí, pero no lo logro. Cuando menos quiero encontrarme con él, parece que la vida nos obliga a encontrarnos. 

Es cansado, porque ahora mi rol como guionista pasó a ser el de espectador. Oficialmente siento que he perdido el control de la trama y de mi propio cuerpo que hace lo que quiere, incluso cuando me muero de vergüenza por lo que digo y hago. 

En fin... espero que sea algo que se quite con el tiempo. Por ahora estaré en abstinencia novelesca y me limitaré a vivir mi vida simple y monótona con gusto. Espero que eso calme todo y poder volver a ser yo.

Comentarios

Entradas populares de este blog