7 de enero del 2026
Crisis
Mi sueño frustrado es escribir. No es que no escriba. Sin embargo, la vida me ha hecho pensar que mi fantasía de vivir escribiendo es imposible de alcanzar.
Para empezar, siempre me he preguntado si soy buena escribiendo. Nunca he tenido la oportunidad de recibir una crítica sobre lo que escribo. Ni siquiera me atrevo a compartir mis historias con las personas que me rodean. Sé que si no lo intento, nunca sabré qué tan lejos puedo llegar.
Supongo que es el miedo. Chocar con la realidad y darme cuenta que efectivamente mi sueño es imposible.
Recuerdo ver compañeros desde muy pequeños tener claro cuáles eran sus metas a largo plazo. Mi meta era publicar un libro y la idea ronda una y otra vez por mi cabeza. Envidiaba a esos niños porque su claridad era tal que los motivaba a seguir adelante, mientras mi idea es la que me frena. No hay claridad en ella, es solo una imagen, pero no está completa.
Cuando quise intentar escribir, entré a una aplicación donde encontré un grupo de personas que escribían cosas muy variadas como historias, poemas o escritos expresando sus sentimientos.
Allí encontré un poco de libertad y confianza. Publiqué varias cosas, principalmente emociones que me invadían por las noches. La idea de escribir un libro se comenzó a volverse más tangible. Por primera vez sentí que la gente disfrutaba de mi escritura y la posibilidad de cumplir mi sueño existía.
Sin embargo, la aplicación fallaba y hace poco murió. Desde entonces, he buscado un espacio en el internet para reemplazar el vacío que dejó, pero la esperanza que por un momento disfruté no ha regresado.
A veces veo a personas en redes sociales promocionar sus historias o su proceso de escritura. Se me antoja tanto, pero por una cosa u otra, llámenlo tiempo, energía o inspiración, no lo hago. No me atrevo a dar ese paso y plasmar mis historias para que todos puedan leerlas.
Me repito que para publicar un libro debes tener seguidores y un público que te lea para que las editoriales se fijen en ti. Aunque en el fondo, sé que es el miedo a no lograr alcanzar mi sueño. Que mis libros sean malos o que no haya nadie que sienta interés por ellos. Ni siquiera sé si soy buena escribiendo.
Al final... la crisis no se va. Sigo escribiendo, no puedo parar porque escribir es mi vida, mi forma de desahogo y mi método de expresión. Aunque esté oculto y nadie lo lea, he intentado compartirlo con el mundo. Aquí estoy, escribiendo para nadie.
Sarah Elizabeth
Reflexión
Hace varios días quería publicar un blog en una comunidad de amino (app) llamada arte poemas y escritos. La sorpresa que me llevé es que la app murió y no sé si sea temporal, pero no he visto que vuelva. Entré en crisis porque allí tenía varios escritos que significaban mucho para mí. Empezaba a sentirme en confianza escribiendo y conociendo personas desde allí. Aunque no llevaba mucho tiempo, se había vuelto un espacio donde tenía la libertad para escribir y sentirme leída.
Al darme cuenta de que ya no tenía ese espacio, decidí buscar otras opciones. Recuerdo que una amiga hizo un trabajo para la universidad escribiendo un blog por varios días, algo así como un diario. Ella lo utilizaba para investigación, pero pensé que sería interesante probar los blog y ver a dónde llegaba.
Hasta el momento estoy segura de que nadie lee mis entradas. Es un proyecto con poca esperanza de tener éxito, pero el mejor éxito para mí es poder seguir publicando mis escritos en algún lugar.
Mientras sigo con este blog, voy a buscar algo similar a lo que había en amino, quién sabe, quizás encuentre algo similar.
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