3 de enero del 2026

Cactus

Los cactus son hermosos. Pensé antes de pincharme el dedo con una de sus espinas. Incluso con el dolor punzando, no dejé de ver su belleza. 

A veces me cuestionaba mi gusto por los cactus cuando no dejaban de lastimarme. Algo en ellos me parecía único. Quizás su habilidad de mantenerse vivos en ambientes hostiles. Tal vez la variedad de colores, tamaños y tipos, me parece alucinante que haya tantos y que cada uno de ellos sea especial. 

Verlos crecer me hipnotiza. Su movimiento parece inexistente, pero allí está. Con cada día que pasa  encuentro un pequeño cambio. Un cactus miniatura saliendo de la tierra o una flor surgiendo poco a poco. 

Puede que yo sea un cactus. Me veo todos los días en el espejo y no veo nada diferente en mí. Soy la misma que fui ayer, pero sé que he cambiado en los últimos años. 

No puedo decir exactamente qué es lo que no es igual. Sé que no soy la misma que se mudó hace seis años, tampoco la que escribía hace diez años, mucho menos la que lloraba por las noches hace dos años. Cada versión de mí soy yo, aunque sé que ya no están conmigo. 

Extraño algunas versiones más que otras. Últimamente hecho de menos aquella que juraba que no estaba enamorada aunque tomaba captura de pantalla a las conversaciones que hacían acelerar mi corazón. 

Hecho de menos a la chica segura que se levantó a pesar de la soledad y la tristeza. Era fuerte y siempre creyó en que habría un futuro más brillante al día siguiente. 

No perdono a la persona cruel que estaba dispuesta a jugar con los sentimientos de los demás. Esa era una versión rota de lo que fui, una que no sabía que se estaba convirtiendo en la persona que tanto la lastimó. 

Hay cientos de cosas que haría diferente si me dieran la oportunidad de viajar al pasado. Sin embargo, agradezco que al menos pude crecer y florecer a mi manera. Aún con los tropiezos y caídas, llegué a un punto donde algunos días hay esperanza y otros oscuridad. 

Soy un cactus. Quiero pensar que sobreviviré como ellos lo hacen. Seguiré adelante y veré a dónde me lleva la vida. 

Quizás algún día, puedo dar un fruto como ellos lo hacen.

Sarah Elizabeth

Reflexión:

Dicen que hay dos tipos de amistades. Los primeros se tratan de los bonsai, quienes requieren más atención y tiempo para mantener la relación viva. Los segundos son los cactus, amistades que no requieren verse seguido o estar en contacto cada día, pero que sabes que cuentas con ellos. 

Al pasar los años, he cambiado mucho de amistades. Hay algunas que se han mantenido por más de doce años, mientras que otras duran pocos meses. Cada una de ellas impactó mi vida a su manera. 

Me he llevado diversos aprendizajes de las personas que conozco. Me gusta pensar que ellas se llevan algo de mí. 

Incluso en los momentos donde siento que no convivo tanto o que me aíslo, sé en el fondo que cuento con muchos amigos que en cualquier momento estarán allí para apoyarme. 

Es sorprendente la forma en que nuestras relacionas nos cambian y nutren. Por más introvertida que llegue a ser, de alguna manera llegan a mí en el momento indicado. Me gusta pensar que estábamos destinados a encontrarnos, incluso si nos distanciamos. 

Pensando en ello, me pregunté: ¿Qué tipo de amiga soy? 

Primero pensé que era una amiga bonsai, ya que considero que mi lenguaje del amor es el tiempo de calidad que paso con mis seres queridos. Sin embargo, he descubierto que en realidad me identifico más con la amistad cactus. 

Puede que dejemos de hablar o no nos veamos tan seguido, pero sin importar el tiempo que transcurra siempre tendrás un espacio para mí. 

Posdata:

Hoy vi a mis amigos que viven en otras ciudades y me dio demasiado gusto. Sobre todo porque en estas fechas he estado con mucha nostalgia. Me hizo sentir mejor tener esa conexión después de un tiempo sin vernos. 

Cada horas, cada risa y todos los recuerdos que compartimos. Todo vale más de lo que imaginamos. Incluso el chisme que sale entre pláticas o alguno que otro desahogo más profundo, extrañaba todo de ellos. Espero poder verlos pronto, al menos seguir manteniendo esa conexión por muchos años más. 

Sé que cuentos con ellos y sin duda ellos cuentan conmigo. 

Comentarios

Entradas populares de este blog